Inanición lingüística

maite

Estimada, o no:

Lamento que hayas tenido que pedir un rescate en helicóptero por temor a morir de inanición en un restaurante del centro de Barcelona. A Jordi Cañas le sucedió algo parecido al no poder salir de un Zara por estar todo rotulado en catalán. Aún no sé por qué Ana Rosa y Susanna no conectaron en directo con semejante tragedia. Déjame, sin embargo, que muestre mi perplejidad por el hecho de que siendo eurodiputada no entiendas el inglés o que, habiendo aprobado P3 con buenas notas, no sepas que un dibujo de huevos fritos hace referencia a unos huevos fritos. Tu peligrosa situación de supervivencia se podría haber solucionado pidiendo amablemente la carta en castellano ya que en ese restaurante disponen de ellas, habiendo solicitado la traducción al camarero, habiendo hecho uso de tus conocimientos de inglés, habiendo empleado tus recursos intelectuales intentando relacionar algo tan complicado como “ous amb patates fregides” con el dibujo adjunto o habiendo tecleado en tu móvil las palabras “ous amb patates fregides” en el traductor de Google. Queda claro que no has empleado ninguna de estas vías. Hola, siglo XXI.

Otra cosa es que, como española y muy española, reclames la herencia de aquellos que bombardearon Barcelona en 1714 o el legado del simpático fascista monotestículo que prohibió hablar catalán, como tantos y tantos documentos han demostrado. Porque cuando uno es español y muy español, quizás tenga la tentación de sentarse en una mesa de su colonia y que el mundo gire a su alrededor. ¡Cuánto daño hizo Felipe II! ¿De qué le debe servir el catalán a un catalán que se sentará en la misma mesa y leerá la misma carta si con el castellano puedes viajar a Filipinas y te entienden perfectamente?, debe pensar un seguidor del imperio en el que no se ponía el sol.

Conocí a una persona que tenía una frase muy homófoba y grosera pero que creo que define muchas situaciones actuales: te dan por detrás y se cabrean porque les das la espalda. Ya basta, ¿no? Basta de convertir anécdotas en categoría para intentar hacer daño. Basta de supremacismos lingüísticos. Basta de supremacismos, en general. Basta de convertir la lengua en un arma arrojadiza. Basta de menospreciar nuestra cultura. Basta de menospreciar a todo un pueblo. Basta de ADN’s colonizadores. Basta de llegar a los espacios que garantizan derechos y que se han conquistado con mucho esfuerzo para llenarlos de gasolina y lanzar la cerilla. Ya basta, ¿no? Hay cierta insaciabilidad en la españolización que lo que hace no es sino promover rechazo. Es una profecía autocumplida de manual. Porque cuando va tanto el cántaro a la fuente, se rompe el cántaro, la fuente, hay sequía y todos pasamos sed. Ya basta de demonizar la cultura catalana, su lengua y su uso cotidiano. ¿No se supone que los catalanes somos españoles? ¿No es eso lo que nos repetís día sí y día también? ¿No es el catalán una lengua española? ¡¡¡¡Ámala!!!! ¡¡¡¡Respétala!!!! ¡¡¡¡Conócela!!!! Y fomenta la paz social que es lo mínimo que se debe exigir a un político. Además, evita que alguien te grabe en vídeo pidiendo un Frappuccino tall con un solo shot de café en un Starbucks, un Whopper en un Burger King o hablando de fútbol cuando te refieres al balompié. 

Fes un click a sota per seguir-me a:

1024px-Instagram_logo_2016 Instagram

logotw Twitter @blogsocietat 

Unknown Facebook

youtube

YouTube

Anuncis