Los niños que no querían crecer

vox

Estimados, o no:

Qué disyuntiva tan bestia debe anidar en la mente de un miembro de VOX (lo sé, me he arriesgado mucho uniendo las palabras disyuntiva, mente y VOX). Como digo, la mente de un miembro de VOX debe anidar una terrible disyuntiva: ¿comparto mi vida con una mujer o con un Roomba? Porque, al fin y al cabo, si lo que quieres de una mujer es que te limpie los rincones de la casa, quizás lo mejor es un Roomba. Se ha hablado poco de su movimiento sexy. ¡Mmmmm! Deambula con su trigonometría planificada, moviendo sus caderas-circuitos y su forma redonda con esa sensación de ser objeto de todas las miradas. Como Jiménez Losantos pero en su caso sin que le mire nadie con lascivia.

Quizás deberíais plantearos poner un Roomba en vuestra vida y dejar a las mujeres tranquilas. Es una idea. Aunque si lo que queréis es que os cuiden, quizás deberíais contratar a una enfermera. O mejor aún, a un enfermero. El roce hace al cariño. Nunca desprecies el contacto de una mano robusta encima de tus nalgas.

En 1983, Dan Kiley escribió un libro llamado The Peter Pan Syndrome: Men Who Have Never Grown Up (El síndrome de Peter Pan, el hombre que nunca crece). Aunque no está reconocido como un trastorno psicológico, lo cierto es que muchos conocemos a machotes que sumergen su personalidad en este síndrome. Porque si un tipo idealiza la juventud con la finalidad de negar la madurez, se muestra inseguro y con poca autoestima, es egocéntrico, irresponsable, tiene miedo al compromiso, poca tolerancia a la frustración y miedo a la soledad, o vive en Neverland con los niños perdidos o definitivamente sufre este síndrome. También cabe la posibilidad de que el tipo sea muy exagerado, sólo vea lo chungo de la realidad, haga propaganda en cuanto tiene ocasión, le gusten los ambientes con poca luz y esté rodeado por borrachos en tabernas. Aquí queda claro: o es un facha o una pintura barroca.

Pero si no querer crecer es una deficiencia vital, también lo es vivir una vida por y para un macho alfa (u otra persona). No, no se le llama Síndrome de Roomba (aunque sería un buen nombre). Esta necesidad absoluta de satisfacer a otra persona por miedo al abandono y a la soledad, llegando a conductas obsesivas y que anulan la propia personalidad se llama Síndrome de Wendy. Según dice el psicólogo Jaime Lira “un Peter Pan es un varón o mujer que no quiere crecer, que quiere ser niño por siempre y entonces aparece aquel hombre o mujer que se encuentra detrás, la que se encarga de hacer todo aquello que no hace el primero”. Por eso, si te sientes imprescindible en la vida de los demás; evitas los conflictos para que no se enfaden contigo; te muestras servicial y sumiso/a, realizas las tareas que debería efectuar otra persona; pides perdón por todo como actitud vital y te resignas al sufrimiento, o eres un súbdito de la monarquía española, o tienes un Síndrome de Wendy del copón. Bueno… o ambas cosas. Eso sí, si vives por y para un Roomba, te lo quedas mirando ensimismado, le haces regalos el día de su aniversario y te lo llevas de vacaciones a la playa, el nombre para eso es que necesitas más abrazos y menos redes sociales. Entre otras cosas porque poner a un Roomba en la playa es fastidiarle la vida. Pobrecito.

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