Soy idiota

merdeces

Estimada, o no:

Soy idiota. Ya está, ya lo he dicho. Lo repito: soy idiota. El resto del texto carece de importancia pero aún así me resisto a terminarlo en este punto.

Llevo nueve años escribiendo un blog que pretende denunciar las actitudes intolerantes en las redes sociales y en los medios de comunicación. Me he encontrado de todo: insultos, amenazas, colonialismo en vena, actitudes patriótico-chistosas, personas que si se pudieran comprar por lo que valen y venderse por lo que creen que valen serían millonarias… De todo. He visto ignorancia, agresividad, tópicos, demagogia y un pensamiento acrítico que igualaría al de un Teletubbie en coma etílico. También he visto mucho ingenio e inteligencia, afortunadamente. Las redes sociales y los medios de comunicación podrían tener el poder de elevar los estándares democráticos y de hacer que la sociedad sea mejor, con enormes espacios de respeto, con más empatía y con unas ganas incuestionables de disfrutar de las diferencias y de aprender a convivir. Pero no es así. Twitter, concretamente, es un gran diván de psiquiatra en el que todos volcamos nuestras mierdas (disculpa mi lenguaje, es la ola de calor). Twitter, además de diván, es un fast food de pensamientos. No suelen alimentar pero engordan nuestras obsesiones, frustraciones, prejuicios y esa atávica manía de simplificarlo todo como si la realidad fuese un puzzle de dos piezas en el que siempre falta una.

Te decía al principio de esta carta que soy idiota. Un párrafo después lo mantengo. Soy idiota porque sueño con una sociedad en la que la pedagogía funcione, una sociedad en la que las personas se expliquen, en las que las personas lean, en la que sustituyamos sesenta minutos de un programa de telebasura por una hora de alimento intelectual que nos haga mejores… Soy idiota. Lo sé. Soy idiota porque creo que con formación, con empatía y con algo de sensibilidad podemos mejorarnos a nosotros mismos e, indirectamente, mejorar la sociedad. Pero también soy idiota porque, sin tener ninguna misión especial en la vida y sin recibir ninguna compensación económica, sigo escribiendo este blog para poner un diminuto grano de arena en explicar al mundo las vivencias de un catalán independentista que es diariamente agredido con espectaculares dosis de catalanofobia.

Twitter es un servicio de microblogging con sede en San Francisco, California, creado por Jack Dorsey en marzo de 2006. Twitter factura anualmente más de 2.500 millones de dólares anuales y tiene una base de usuarios activos diarios de 126 millones de personas. Supongo que imaginas que estos usuarios escriben en cientos de idiomas diferentes. Supongo que imaginas que en Catalunya hay usuarios que escriben en catalán. Supongo que imaginas que en cualquier momento de tu vida tuitera te encontrarás a usuarios que escriban en inglés, francés, euskera, gallego, croata, danés o catalán. Sí, lo siento, el mundo es complejo. Hay catalanes que escriben en catalán. La vida es dura. Hay 6600 millones de personas en este planeta que si les dices “la lluvia en Sevilla es una maravilla” te van a mirar con la misma cara que el Teletubbie de antes cuando confunde el vodka con agua. Hay 6600 millones de personas que no te entenderán si les hablas en castellano. Acéptalo. Es así. Y si tú tienes derecho a hablarles en castellano, los catalanes tenemos derecho a escribir en catalán, siempre, en cualquier lugar, en la lista de la compra, en el Word, en una caja de preservativos para decir “compte, que caduquen aviat” o en Twitter. Life is hard, que en castellano significa: te jodes y bailas (lo siento, la ola de calor. Ya lo he dicho, ¿no?).

Fes un click a sota per seguir-me a:

1024px-Instagram_logo_2016 Instagram

https://www.instagram.com/ribes.a/

logotw Twitter

 https://twitter.com/blogsocietat

UnknownFacebook 

https://www.facebook.com/blogsocietat/

youtube

https://www.youtube.com/user/ipsics4

Compra el meu llibre:

poster

Anuncis