Sin su coma, se lo coma

coma

Estimado, o no:

Quiero felicitarte porque acabas de dar con el eslogan perfecto para una campaña de internacionalización de la Marca España: “la bandera de España representa a todo el mundo imbécil”. Mola. Ni siquiera dices que representa a todos los españoles imbéciles. Vas más allá, rompes fronteras para que cualquier persona imbécil del mundo pueda sentirse identificada con la bandera española. Pues me parece muy bien. A veces dirigimos nuestros mensajes a las personas inteligentes porque esperamos tener seguidores o compradores inteligentes, que valoren nuestros recursos o productos, que los consuman y que, a su vez, sean prescriptores de los mismos. Pero, ¿qué sucede con esa parte del mundo imbécil? ¿Quién piensa en dirigirse al que conduce por el carril central de la autopista cuando el de la derecha está libre, al que habla en los conciertos, al que se tira desde el balcón del hotel a la piscina o al que vota a Rivera creyendo que es de izquierdas? Esta gente también consume, tiene sus necesidades de imbécil y un lugar en la sociedad de consumo. Y es que hay un nicho de mercado importante para los imbéciles. ¿Acaso en los manuales de las planchas no se realizan advertencias para que no se toque la parte metálica de la plancha cuando está caliente? ¿Acaso Trump o Bolsonaro no son líderes de países importantes? ¿Acaso no hay nazis que adoran a un tipo que se acabó suicidando? Los imbéciles están ahí. Y si hay que rendir culto a una bandera, se rinde. ¿Que el resto de problemas se invisibilizan cuando miras un trozo de tela ondeando al viento? Pues se hace. Y conste que yo no llamaría imbécil a un tipo que pone una bandera española en el balcón. Sin embargo, preferiría que colocara la foto de un ornitorrinco rascándose los genitales. Tienen un punto sexy que no todo el mundo sabe ver. Y es que para mí a veces son tan molestas las olas de calor como las olas de color… rojigualda.

El eslogan “la bandera de España representa a todo el mundo imbécil” podría ser un reclamo para captar a turistas imbéciles. Tendremos que pensar entonces en cómo dar servicio a turistas que crean que Picasso es un coche y que, casualmente, un pintor se llamaba igual; a los que compren sombreros mexicanos de las tiendas de souvenirs para llevarse a su casa una muestra de cultura local y a los que bailen la Macarena convencidos de que es el himno de España. Algo habrá que hacer con esa oleada de imbéciles que se añadirán a los turistas borrachos, a los que tratan mal a los camareros y a los que caminan por la Castellana con una toalla, enseñando su barriga cervecera y buscando la playa. ¿Tienes pensado algún plan? Si es así, espero que no incluya presentar la candidatura de los JJOO para Madrid. Los imbéciles se caracterizan por ejercer de imbéciles pero también hay un límite a partir del cual la imbecilidad empieza a ser una irresponsabilidad que cuesta mucho dinero.

Me despido con una pequeña anécdota que espero que relaciones con tu tuit. Al parecer, a Carlos V le pasaron para firmar una sentencia que decía: “Perdón imposible, que cumpla su condena”. El emperador se sintió ese día magnánimo. Antes de firmarla, cambió la coma de sitio y también la suerte del condenado: “Perdón, imposible que cumpla su condena”.

Fes un click a sota per seguir-me a:

1024px-Instagram_logo_2016 Instagram

https://www.instagram.com/ribes.a/

logotw Twitter

 https://twitter.com/blogsocietat

UnknownFacebook 

https://www.facebook.com/blogsocietat/

youtube

https://www.youtube.com/user/ipsics4

Compra el meu llibre:

poster

Anuncis