Carta a un bot

amazing

Estimado, o no:

Leo que te haces llamar Mr. Amazing. Yo te propongo un cambio de nombre por “What the fuck are you talking about?”. Y es que he leído varias veces tu tuit y te aseguro que sería más sencillo hallar vida inteligente en la sede de VOX en Marte.

No entiendo mucho de bots en Twitter. Sé que son aplicaciones informáticas que automatizan ciertas funciones o que simulan la actividad de un usuario. Quizás hasta el rey tenga un bot para que acuda a la apasionante entrega de Reales Despachos de Empleo en la Academia General Militar o a la no menos emotiva visita a la sede de la Real Maestranza de la Caballería de Zaragoza, tal como asegura su agenda de hoy. Si yo fuese rey me compraría un bot. Mejor dicho, haría que mis abnegados súbditos me comprasen un bot. A mí que un lameculos me bese el ídem no me haría gracia. Después se te queda algún pelo de bigotito facha pegado y no hay quien duerma.

Nunca antes había hablado con un robot. Tuve alguna novia un tanto distante pero jamás me he relacionado con un robot. Ya sé que el contacto diario con las idas y venidas de un Roomba puede generar ciertos lazos afectivos. Pero no los suficientes como para provocar debates intelectuales o el sexo que podrías tener con una replicante de Blade runner. Que por mucho que un Roomba pueda haber visto cosas que vosotros no creeríais, atacar naves en llamas más allá de Orión, sinceramente no es lo mismo que Daryl Hannah. Además, no me gusta que mis parejas sean tan inquietas y tenerlas que perseguir por toda la casa por un polvo. Bueno, si es un Roomba, tiene un interior lleno de polvo. Lo sé, chiste malo. Te he dejado hecho polvo. Ups…

Quizás esto de dirigir una carta a un robot que escribe como un gorila puesto hasta las cejas de crack, no sea la mejor idea. Es probable que los usuarios de Twitter que hemos leído tu tuit debamos dirigir las quejas a quien te programó, que probablemente sea el mismo que programó el robot que se encargó de la cirugía estética de Leticia Sabater.

“No lo sabes bien la dictadura separatistas nazi de la Cataluña profunda al atenazar a los españoles en todos los sentidos en los pueblos de la Cataluña profunda”. Como la segunda ley de la robótica de Asimov asegura que “un robot debe cumplir las órdenes dadas por los seres humanos” me voy a permitir el lujo de ordenarte que respondas a una pregunta: ¿te programó un tal Mariano Rajoy? El hombre ya está medio jubilado, se tira haciendo el palo desde un yate y tiene más tiempo libre que cuando aplicaba el 155. Quizás le ha dado por estudiar informática y eres su primera práctica.

En todo caso, te deseo mucha actividad en Twitter y que tu algoritmo nos siga dando alegrías. Como dijo el gran filósofo gallego: “somos sentimientos y tenemos seres humanos”.

01000001 01000100 01001001 01001111 0101001. Me despido en binario en señal de respeto a un robot.

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