Replicantes. Carta a @lbassets

Replicantes

Estimado, o no:

En 1982, el año del Naranjito, Ridley Scott rodó una película que revolucionó el género de la ciencia ficción. No te hagas ilusiones. No trata sobre una naranja rojigualda que navega por el espacio exterior en busca de otras frutas que parecen salidas de una clínica de desintoxicación de drogas, como vimos en la serie de Naranjito. Me estoy refiriendo obviamente a Blade Runner. En clave de distopía, este bello clásico describe un mundo en el que gracias a la bioingeniería se fabrican humanos artificiales o replicantes. Estos humanoides se emplean en trabajos peligrosos y como esclavos de colonias del mundo exterior. Desconozco tu psiquis, los complicados entornos mentales que han provocado que te atrevas a comparar a seres humanos con “robots humanoides”. Sin embargo, el que nos veas como esclavos de una colonia exterior debo admitir que tiene su gracia, teniendo en cuenta la situación económica a la que nos somete el Estado español y su vocación de colono.

En este blog he escrito más de mil artículos y siempre me marco una idea muy clara: no deshumanizar a quien no piensa como yo, ni siquiera a los intolerantes, a los agresivos o los catalanófobos. Mal asunto es deshumanizar a la gente. Negar aquello que nos humaniza: imaginación, sentimientos, emociones, racionalidad, capacidad de actuar colectivamente o soñar, es una de las formas primigenias de fascismo. Se trata de su estadio inicial. Una vez negada la humanidad en humanos, el resto es más sencillo. Cuando nuestra mente es capaz de transformar a personas en “robots humanoides”, cualquier medida que adoptemos contra ellos resultará más fácil. Podemos llegar a pensar que estos “robots humanoides” se pueden resetear, que es posible reinstalarles un nuevo software o, en el peor de los casos, desconectarlos.

Yo no me siento como un robot humanoide, no soy una Roomba con forma de humano, ni uno de esos artefactos tecnológicos que fabrican coches. Quizás no esté en el Olimpo de los elegidos por el intelecto universal como tú, que pareces vivir en el Nirvana de la omnisciencia, pero en ningún caso me atrevería a compararte con un robot humanoide. Por cierto, viendo tu foto en Twitter, tampoco te compararía con Daryl Hannah. Ya me entiendes.

No sé hasta cuándo durará esto, hasta qué instante en la Historia de este país los unionistas de la patria de destino universal dejaréis de comparar al independentismo con el lado oscuro del ser humano… o de la bioingeniería. Después de formar parte del inconsciente colectivo del unionismo mágico con forma de nazis, norcoreanos, totalitarios o terroristas, ahora somos “robots humanoides”. En fin…

Si algo tiene el futuro es la capacidad de adherir en su piel capas de incertidumbre. Nadie sabe cómo será la sociedad del futuro. Sólo pido que al resto de seres humanos los sigamos viendo como seres humanos. Es lo mínimo exigible en una sociedad para su supervivencia y para eso hay que vivir sin miedo. En todo caso, me quedo con la frase que pronuncia el personaje de Roy Batty en Blade Runner: “es toda una experiencia vivir con miedo, eso es lo que significa ser esclavo”. Por cierto, quizás retuitearte a ti mismo te convierte en un “replicante”.

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