Dentaduras postizas rojigualdas

tonto

Estimado, o no:

Desconozco si el individuo al que te refieres era tonto desde que sus padres salían juntos en modo noviazgo con derecho a roce. Es probable, por cierta lógica temporal, que en esa época sólo pudiese aspirar a ser unos cuantos elementos químicos con forma de óvulo o espermatozoide. En todo caso, registro la ironía de tu afirmación en mi museo de chistes malos, entre el del perro que se llama “Mistetas” y el de “España, una, grande y libre”. Bueno, el de Mistetas es más gracioso.

La segunda frase es la que me genera más dudas: “la bandera es la seña de identidad de un país analfabeto”. Supongo que lo dices por esa bandera rojigualda que adorna tu perfil de Twitter.

En todo caso, abriré la sección “enseñando a votantes de VOX” y te diré que las banderas son símbolos que intentan transmitir una serie de valores con el objetivo de crear identidades. Las primeras banderas de las que se tiene constancia histórica son chinas e indias y una de las más antiguas era la de la dinastía china Zhou, utilizada al menos desde el año 660 a.C. Dicen los vexilólogos, que no son señores que le meten la mano en el culo a un muñeco y le hacen hablar, sino que son las personas que estudian entre otras cosas el origen de las banderas, que éstas debían ser de seda porque se trata de un tejido ligero que ondea mejor al viento. Como en aquella época, en Oriente, eran unos cracks en la fabricación de seda se inventaron las banderas como símbolo. Si se hubiesen especializado en la fabricación de dentaduras postizas, quizás ahora veríamos el 12 de octubre en Madrid el lanzamiento de paracaidistas portando una enorme dentadura postiza rojigualda, como símbolo de lo que le espera al acabar abrazado a una farola.

Pero aún es más divertido el origen de la bandera española. Resulta que Felipe V, un tipo que espero que jamás tenga una calle en Catalunya a su nombre, como máximo un pipí can, instauró como bandera las armas reales con fondo blanco. Sin embargo, como en aquella época los Borbones eran una multinacional, en alta mar los barcos se confundían y era un lío bombardearse. Imagínate un montón de barcos con la M de McDonald’s pero con ligeras variaciones. Un lío, vamos. Oye, que al final, una cosa es el BigMac y otra el Whopper. Y un Borbón es un Borbón, de verde, rojo o marrón. Total, que en 1785 Carlos III dijo: “esto no puede ser, coño. Tenemos que hacer un concurso como el de Operación Triunfo para decidir cuál será la gloriosa bandera de España”. Lo sé, quizás no lo dijo así pero lo del concurso es cierto. Entre la dentadura postiza rojigualda y la bandera rojigualda, ganó la segunda. Un error histórico porque, al menos, los españoles podrían decir que su símbolo tapa agujeros, como hace el campechano, por cierto.

En definitiva, España tiene una bandera multiusos, tanto te tapa la corrupción, como el paro, como las aventuras campechanas, un sistema judicial que hace aguas o una prensa con enorme capacidad para la ficción. Yo no diría que es la seña de identidad de un país analfabeto pero que se utiliza como la capa de un mago que invisibiliza sus debilidades, pues sí, ciertamente.

Soy de la opinión de que cuando un colectivo se apropia de un símbolo común, o esperas que el colectivo agraviado reaccione, o cambias de símbolo. En todo caso, será una decisión que tome el país vecino. Yo en cuestión de banderas, siempre me quedaré con Sheldon Cooper de Big bang theory y su “Fun with flags”.

P.D. Olvidaba decirte que te aconsejo que busques qué es una coma vocativa.

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