La verdad os hará libres

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La estrella más cercana a nuestro Sistema Solar se llama Próxima Centauri. Se encuentra a varios billones de kilómetros de la Tierra. Teniendo en cuenta que la velocidad de la luz es de 300.000 Km/s, esa estrella “próxima” está concretamente a 4,2 años luz. Es decir, la luz que desprende en este mismo instante tardará más de cuatro años en llegar a nuestras retinas (si es que no nos pilla mirando el móvil, lo cual es muy posible). No, tranquilos, no voy a reflexionar sobre la fugacidad de la vida, lo pequeñitos que somos, ni voy a chafardear en vuestra alma (para eso ya está Zoido). Pero, si pienso en la posibilidad de que un día Próxima Centauri desaparezca, me doy cuenta de que tardaremos más de cuatro años en saberlo. Un día, cualquier astrónomo que no esté jugando al Candy Crush y que tenga la costumbre de mirar al cielo, nos dirá que ya no existe, que falleció hace cuatro años. Nos dirá la verdad. Es curioso que la postverdad ya exista desde el Big Bang.

Si leo los periódicos, escucho a algunos políticos y vivo el día a día de este país llamado España, llamado así porque un día fue Hispania (tierra de conejos), me siento un poco como un astrónomo ante la contemplación del cielo. ¿Cuántas de esas estrellas ya están muertas? ¿Qué hay ahora mismo de verdad y de mentira en el cielo? ¿Cuáles son los referentes?

España necesita buenas infraestructuras, una buena sanidad, un buen sistema educativo, una buena política de prestaciones sociales para cubrir las necesidades de los sectores más desfavorecidos… pero, sobre todo, necesita verdad. Hemos perdido la costumbre de exigir la verdad. Quizás la primera que ha perdido esa costumbre es la profesión periodística. Mal negocio cuando es su principal razón de ser. Cualquier sociedad que se haga llamar democrática, necesita saber la verdad. Quizás la verdad como absoluto no exista. Quizás la verdad se componga de fragmentos diminutos de una verdad más grande, pero la realidad es la que es. Al final, la verdad está esperando a ser contemplada en toda su crudeza.

Si Cristina Cifuentes o Pablo Casado alardean de una formación académica que no tuvieron, están mintiendo, están faltando a la verdad. Porque el saber no ocupa lugar, pero cuesta tiempo, esfuerzo y dinero. Y eso es así para un cargo político o para un joven del extrarradio que coge cada día un tren de cercanías para lograr una titulación oficial. Y si un político miente para salvar el culo, está haciendo un flaco favor a la sociedad, porque está convirtiendo las titulaciones académicas del resto de estudiantes en un papel sin valor social.

Si un juez detiene a unos jóvenes que cortaron carreteras o levantaron barreras en las autopistas acusándoles de terrorismo, está faltando a la verdad. Porque eso no es terrorismo en ningún otro lugar del mundo que se quiera llamar democrático. Y eso hace daño. Sobre todo a las verdaderas víctimas del terrorismo a las que les hubiera encantado tener delante a alguien que le levantara la barrera de la autopista y no que les pusiera una bomba en el coche.

Si se publican fotos en las que aparecen policías con la palabra Police en la espalda intentando criminalizar a los CDR’s, se está mintiendo. Si Antena 3 asegura que los mossos d’esquadra desalojaron a un grupo de radicales cuando eran estudiantes de una escuela de música que no podían acceder a sus clases porque se había acordonado todo a causa de la visita del rey, se miente.

Llevamos años de mentira, demasiados. Años en los que se ha pervertido el lenguaje, se han inventado delitos y en los que los ciudadanos (algunos) se han comido con patatas un relato perverso acerca de lo que sucede en Catalunya. ¿Qué pasó con el imán de Ripoll? ¿Por qué los nazis no suelen ir a prisión? ¿Por qué los delitos de odio se persiguen dependiendo del emisor y del receptor? ¿Por qué Jordi Pujol no está en la cárcel y qué sabe? ¿Qué pasó realmente en la Camarga? ¿Por qué el M.Rajoy de los papeles de Bárcenas no está imputado? ¿Por qué nos hemos quedado sin la hucha de las pensiones? ¿A cuánto tiene que ascender la deuda externa para estar preocupados? ¿Quién dio la orden de colocar un geolocalizador en el coche de Puigdemont sin autorización judicial y en países en los que no tenía autoridad? ¿Por qué no se dialoga con los ciudadanos de Murcia acerca de un muro que tiene tanto rechazo social? ¿Por qué nos llaman hermanos a los catalanes cuando sólo recibimos incomprensión, represión y amenazas?

Necesitamos la verdad. Y necesitamos que la verdad genere consecuencias políticas. Estamos despistados, dormidos, anestesiados, conformados o, simplemente, nos lo hemos creído. “La verdad os hará libres” dijo alguien crucificado por sus ideas y por oponerse a la ley que imperaba entonces. Y está claro que si la verdad nos hace libres, la mentira nos hace esclavos.

¿Tienes delante aún a Próxima Centauri? A simple vista no la podrás ver ya que su intensidad lumínica es demasiado débil para ser observada sin instrumentos astronómicos. Así es la verdad cuando te han alejado demasiado de ella.

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